ENTREVISTA A LA POETISA ANA PÉREZ CAÑAMARES

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AnaPerezCañamares

El pasado mes de julio, la poetisa Ana Pérez Cañamares nos concedió una entrevista vía mail. Por la llegada del verano y el general apagón en las redes, hemos decidido esperar y publicar con fuerza, ahora que ha comenzado el curso, una interesante entrevista en la que se ha intentado abordar algunas cuestiones generales políticas desde una perspectiva poética y social. Desde La Caverna, agradecemos a Ana su interés y su tiempo.

  • La falta de compromiso político general en el panorama de la cultura nos hace preguntarnos acerca de la necesidad de un arte que actúe de alguna manera contra ese entretenimiento superfluo que supone, a su vez, un elemento de dominio político, en cuanto que las obras vaciadas de contenido crítico nos nublan el pensamiento. ¿Cómo cree que puede, a través de su poesía, cuestionar esta situación y convertirlo en materia para la reflexión y el acercamiento a los problemas sociales?

Yo no tengo un bagaje teórico en política, ni soy una militante constante y entregada. Para bien o para mal, lo que hago es ponerme a mí misma en mi poesía: mi vida, mis lecturas, mis reflexiones, mis dolores, mi ración de cabreo diario… He mamado desde pequeña una actitud crítica que ha ido a más con los años y a medida que descubría con más claridad que esta sociedad se apoya sobre la mentira y la injusticia, y que todo está montado para que traguemos y nos acostumbremos a tolerar lo que debería ser intolerable. No deja de asombrarme la aceptación generalizada de las agresiones y las humillaciones diarias. Y lo que hago en los poemas no es más que eso, mostrar lo que me preocupa, lo que me escandaliza y cómo me afecta. Esa puede ser mi aportación: sacar a la luz el dolor que todo esto me produce, en especial debido a las contradicciones y las traiciones a las que nos obliga. Tengo por ahí una poética que dice: “escribo sobre mí, porque yo soy cualquiera”. Añado: y quiero serlo. No quiero ejercer ni hablar desde ninguna posición de poder. No quiero hacer programas ni panfletos, sino enseñar con honestidad -y autocrítica cuando toque- los perversos efectos del capitalismo en nuestra vida cotidiana. Es un ejercicio que en primer lugar hago para mí, para desahogarme, para aclararme, para limpiarme, para recordar lo importante. Estoy cansada de esta sociedad de vencedores, de emprendedores, de indiferentes, de esta pantomima de simulaciones. Por eso ofrezco lo que tengo, lo que soy, mis reflexiones atravesadas de emocionalidad, y siempre que puedo intento mostrar una salida, una salvación por pequeña que sea, lo que a mí me sirve o intuyo que podría servirme, y ponerlo al servicio de los demás. Tengo a mi favor que la poesía es un arte que va a lo esencial, y que utiliza la palabra, que puede ser entendida por todos, si se trabaja con pretensión de sencillez, claridad y precisión.

  • Observamos en sus poemas una constante reflexión, una angustia frente al fracaso de algunos aspectos de la vida cotidiana, donde bajo “[…] los barracones con aire acondicionado […] la primavera es una mentira / como una misa o un anuncio de detergente / Como en toda mentira, lo que hace más daño / es la voluntad de mentir, elevada a industria y arte” ¿considera que la palabra poética puede ser de alguna manera ese instrumento a través del cual combatamos la voluntad de engañarnos respecto a los temas que rigen y destruyen en cierto modo nuestra cotidianeidad?

Tengo mucha esperanza puesta en ella, porque sé lo que me ha hecho a mí. Me ha regalado un sentido de comunidad, que considero necesario, imprescindible, para atreverse a pensar y a actuar. Si la palabra poética me salva, me dignifica, me da otro horizonte, ¿por qué no puede hacerlo por otros? La poesía además habla desde un lugar donde emoción, reflexión, intuición están integrados, por eso nos apela a un cambio sincero, un lugar en el que no valen los fingimientos, y que acoge el dolor, el fracaso, la contradicción. Para mí, la poesía es entre otras cosas el arte de abandonar el autoengaño. Por eso también exige ser capaces de ponernos un espejo delante; hay gente que no está dispuesta a aceptar la mierda del sistema, porque supone aceptar la suya propia; la poesía les resultará demasiado dura de soportar. Pero volviendo a la pregunta: frente a tanto entretenimiento hueco, tanta mentira, tanta estupidez, tanto eufemismo, tanta manipulación, la poesía es un instrumento de combate, en cuanto que es instrumento de memoria, sabiduría, puesta en común, recordatorio de lo esencial, propuesta de mundos posibles y deseables…

  • La humildad de sus poemas nos traslada a una tesitura que nos insta a limitar nuestro margen de acción acerca de las respuestas que deben darse a la problemática ajena, a no formular las palabras que ponen voz a la voz de los demás. ¿Qué supone para ti, en este sentido, la nueva coronación? ¿Cree que tienen hoy los ciudadanos la posibilidad de formular sus propias respuestas respecto a lo que requieren sus vidas?

Me aterra tanto hablar por otros como que hablen por mí. Intento mantenerme en un equilibrio que no sé si consigo siempre: hablo desde mi parcela de indignación, asco y estupor diarios, y a la vez intento hacerlo sin egocentrismo, desde un espacio común y sin suplantar la voz de nadie. Si luego alguien se identifica, maravilloso; y si alguien se anima a sacar su voz después de haberme oído hablar, aún mejor. Respecto a la nueva coronación y a la ausencia total de cauces para que los ciudadanos se expresen… qué quieres que te diga. Nos quieren súbditos, sumisos, manipulables, infantilizados, idiotizados… Llevan siglos diciéndonos “vosotros es que no sabéis de economía ni de política ni de nada, dejadnos a nosotros, que ya tomamos las decisiones”… pues mira cómo lo hacen los “expertos”, mira qué bien va todo. Ahora, a mí estos días cuando me han preguntado si referéndum sí, referéndum no… yo he contestado que abolición. Un referéndum no va a hacer legítimo un régimen que no lo es. La monarquía es un sistema caduco, injusto, medieval; no hay por dónde cogerlo. Me da miedo la consulta sin un debate maduro y con unas cartas marcadas, estando los medios, por ejemplo, en manos de quienes están, al servicio del poder. Aunque también es verdad que la sociedad española me ha sorprendido en los últimos años, para mal, pero también para bien.

  • En términos generales, ¿qué opinión tiene respecto a la situación política española? ¿cree que existe alguna oportunidad para el cambio?

La situación política española a nivel oficial e institucional es indignante, deprimente, la democracia es de una calidad ínfima. Otra cosa es la situación política en las calles; hay una conciencia cívica que yo no he conocido antes. Yo soy una pesimista que vive como si no lo fuera, con unas ganas locas de ilusionarme. El fracaso me lo sé de memoria, desde la cuna, así que es hora de intentar algo nuevo. Y en este sentido, el 15M es para mí un hito; creo que es lo mejor que le ha pasado a este país desde hace muchos años. El 15M ha desnudado a los patéticos emperadores que nos gobiernan y a sus instituciones, se ha instalado en nuestra forma de comportarnos en la escuela, en el trabajo, en la calle; nos ha apartado del victimismo, ha acampado en nuestras cabezas. Nos ha devuelto una dignidad que habíamos dejado en la casa de empeños. Y desde este nuevo panorama que el 15M ha contribuido a crear, hay toda una serie de proyectos y procesos que admiro y que me ilusionan: la PAH, las mareas, Podemos… Veo a la gente a mi alrededor y la política ha dejado de ser un tabú, un tema para iniciados, el típico asunto que cortaba el rollo en las conversaciones entre amigos… para convertirse en todo lo contrario. Empezamos a saber lo que nos jugamos, y veo a la gente deseosa de aportar ideas y experiencias, de quitarse los prejuicios de encima y ampliar y flexibilizar el concepto de militancia, para sentirse parte responsable. Me siento insultada y humillada cada día, cuando me mienten, cuando me roban mis derechos, cuando me inoculan el miedo, cuando me tratan como si fuera un ser sin cultura y sin juicio para pensar por mí misma. Y lo llevo mal, muy mal, necesito recargarme después con una buena dosis de inteligencia o de belleza o de serenidad. No podría seguir adelante sin buscar cierto equilibrio entre la mierda que nos hacen tragar cada día y la belleza que tenemos que procurarnos nosotros, con el arte, con la solidaridad, con el amor. En estos tiempos, lo que de verdad importa brilla sobre el fondo gris. Hay una generosidad, unas ganas de compartir, de pensar juntos, que me emociona cada día. Aún así, me sigue sorprendiendo mucho lo barato que nos vendemos, cuando sólo tenemos una vida para vivirla. Eso es algo que me rebela.

  • Nos gustaría que compartiera algunas obras que hayan marcado su visión poética y otras que hayan marcado su visión política.

En mi visión poética me han influido mucho una serie de poetas contemporáneos, a los que sigo y con los que comparto ideas, espacios y poéticas: Inma Luna, Gsús Bonilla, David González, Jorge Riechmann, Batania, Cristina Morano, Pepe Ramos, Antonio Orihuela, Quique Falcón… y unos cuantos más.

En cuanto a escritos políticos, como decía antes, no soy ninguna experta. Leo sobre todo periódicos y artículos de opinión. Eso sí, no de los libros que más me ha impresionado en toda mi vida ha sido El corto verano de la anarquía, de Enzensberger.

  • Nos gustaría también que compartiera algún momento que haya marcado su visión poética y otro que haya marcado su visión política.

Un momento poético… a estas alturas ya atesoro muchos, por suerte. Uno que me marcó fue mi primer recital, en un pub de Illescas (Toledo). Leer poesía frente a gente que podía estar haciendo cualquier otra cosa pero había elegido estar allí, escuchando, compartiendo, emocionándose, me pareció algo increíblemente potente. Luego he tenido otros maravillosos, como cuando estuve leyendo en Sol para la gente de la Plataforma contra la Impunidad del franquismo, o cuando he leído para alguna asamblea del 15M.

Y un momento político… la mani del 15M y la acampada de Sol. Sin duda.

  • ¿Quienes nos gobiernan temen el aburrimiento?

Temen todo aquello que pueda hacernos pensar, cuestionar y actuar en consecuencia. Nos quieren aborregados, acríticos, entretenidos con espectáculos vacíos que perpetúan este aparente consenso en el que vivimos y que dice que este es el mejor de los mundos posibles y que califica de peligrosa herejía pensar otros. Creo que eso ha quedado muy claro en la actual legislatura: no es que no haya dinero, es que lo hay para lo que ellos quieren. No hay más que ver qué apoyan: no hay dinero para educación pero sí lo hay para las corridas de toros; no hay dinero para comedores públicos pero sí para llenar la ciudad de Madrid de banderitas rojigualdas. Nos quieren, además, estresados, corriendo de acá para allá, sin tiempo para relaciones, conversaciones, actividades que se salgan del guión. Trabaja, consume, trabaja, consume… y cuando caigas agotado, no tendrás ganas más que de tragarte la realidad tal y como te la servimos. No tendrás tiempo ni de recuperarte y vivirás eternamente cansado, rendido. Pagamos un precio muy alto: no sólo el agotamiento físico y mental, sino vivir en una permanente ansiedad, de no llegar a todo, de estar permanentemente activos, agotados y frustrados. Como digo en el poema al que te refieres, para mí el aburrimiento ha sido una fuerza motora. Creo en el poder creativo del aburrimiento –por llamarlo de otras formas más sugestivas: pereza, ociosidad, lentitud, contemplación- para bucear en nosotros, generar nuevas respuestas, salir de lo conocido. Y coger fuerzas.

  • Cuál cree que debería ser la posición del poeta respecto a la realidad social, ¿debe ser siempre alguien comprometido o, por el contrario, el único fin que debe perseguir es crear buenas obras?

Esa es la pregunta del millón. No me interesan la poesía ensimismada, que no sale de los alrededores de su ombligo, pero tampoco la que se arroga el derecho de hablar por todos, sin pasarlo por el tamiz de la experiencia o las emociones propias, porque lo más probable es que de esa manera salgan panfletos sin vida. A mí me gustan los poetas que sin dejar de hablar de ellos mismos pueden levantar la vista y situarse en la sociedad que viven y sufren, con humildad, como uno más. Pero esto no quiere decir que el poeta no pueda tener otras facetas. Si estás enamorado o se ha muerto tu madre, obviamente lo que escribas va a ser más difícil etiquetarlo como social o comprometido. Quizá lo que marca la diferencia es la actitud: creo que se puede intuir un, por llamarlo de alguna manera, compromiso humano, de no escribir para lucimiento personal –o no sobre todo- sino con generosidad, exponiéndose, arriesgándose, para compartir la lucidez que la apertura poética puede procurarnos en un momento dado, para empujarnos a ver un poco más lejos, disolviendo las fronteras entre autor y lector. Porque uno puede tratar un tema social y hacerlo con tópicos, sin comunicar, sin emocionar; y otro puede hablar de amor y poner el amor en un lugar que profundice, que ilumine, que nos abra una ventana. Y el compromiso no implica sólo acusar, indignarse, sino también recordar qué hay de amable, de salvable en este mundo, y buscar propuestas que nos saquen de aquí –no como fantasías, sino como otras posibilidades. El poeta Quique Falcón lo resume muy bien, cuando habla de una poética “del amor y la ira”. De todas formas, me cuesta imaginar que en un momento como el que estamos viviendo, la crisis económica y de derechos no atraviese la poesía de un autor contemporáneo. Francamente, me resultaría cuanto menos sospechoso. Y por supuesto tratar de escribir bien, dar lo máximo que cada uno pueda, me parece irrenunciable. Es lo menos que uno debe intentar, por amor y respeto a las palabras.

  • ¿Podría elegir algunos versos para cerrar esta entrevista?

Como no sé si te refieres a míos, o de otro autor, permíteme que abuse y haga ambas cosas. Para empezar, un poema de Zbigniew Herbert, que habla de estos temas que tratábamos en la última pregunta:

CINCO HOMBRES

1

Los sacan de mañana
al patio empedrado
y los ponen contra el muro

cinco hombres
dos de ellos muy jóvenes
los otros de mediana edad

nada más
puede decirse sobre ellos

2

cuando el pelotón
apunta sus armas
todo de repente aparece
en la luz estridente
de la obviedad

el muro amarillo
el frío azul
y en lugar del horizonte
el alambre negro sobre el muro

ese es el momento
en que se rebelan los cinco sentidos
con todo gusto escaparían
como ratas de un barco que se hunde

antes que la bala llegue a su destino
el ojo percibirá el vuelo de proyectil
y el oído registrará un susurro de hierro

la nariz se llenará de un humo cortante
un pétalo de sangre cepillará el paladar
el tacto se contraerá y luego se aflojará

ahora yacen sobre el suelo
cubiertos en sombra hasta los ojos
el pelotón se retira
sus ojales correas
y cascos de hierro
están más vivos
que aquellos que yacen junto al muro

3

Yo no acabo de enterarme de esto
lo sabía desde antes de ayer

entonces por qué he estado escribiendo
poemas sin importancia sobre las flores

de qué hablaron los cinco
la noche antes de ser ejecutados

de sueños proféticos
de un escape a un burdel
de repuestos para carro
de un viaje por mar
de cómo cuando uno de ellos tenía espadas
no debió haber abierto en el juego de naipes
de cómo el vodka es mejor
después del vino te da dolor de cabeza
de muchachas
de frutas
de la vida

así que uno puede usar en poesía
los nombres de pastores griegos
uno puede intentar capturar el color del cielo en la mañana
escribir del amor
y también
una vez más
con un fervor muerto
ofrecerle una rosa
a este traicionado mundo

Y para terminar, uno de mis últimos poemas, que escribí precisamente después de un empacho de actualidad, una de esas semanas en que las noticias te tragan y no ves cómo salir.

Avanzáis y mi conciencia se estira
hasta ser toda campo de batalla.
Por tierra, mar y calles avanzáis
y sé que no habrá exilio ni tregua
que me libren de este cuerpo a cuerpo.
Sois las decisiones del jarabe amargo
del por tu bien lo hago aunque me duela:
la conquista de las verdes praderas
la ciencia moderna de la tortura
el arte de la violación como arma
la esclavitud de todos los distintos.
Y ahora formáis  para el paseíllo
y la foto, escaláis las laderas
de mis lumbares, dejando la espalda
perdida de estandartes y deshechos.
Yo esgrimo un lirio del valle, el lápiz
que me adorna y ordena las heridas.
Blando un amor que aún sería más grande
si no temiera mirar al matarife
y al cordero. Avanzáis engalanados
con las plumas de firmar sentencias
cheques al portador y nombramientos.
Aprisa reúno mis huestes de niños
bautizados por multinacionales
y me esfuerzo en aprender sus apodos
para ser una entre anónimos.
Tengo que perder el miedo a encontrarlos
en un callejón y que me pidan cuentas.
Tengo que enarbolar la rabia rebuscada
en las basuras y saliros al paso
con un ejército de perros rotos.
Estáis aquí, detrás de mis párpados.
Pensáis que me tenéis por fin rodeada.
Pero hasta aquí os traje porque esto es mío.
Mi cuerpo. Mis delirios. Mis fiebres.
Mis tesoros. Mis amantes. Mis hamacas.
La historia alternativa, la no dicha.
Tengo un nosotros que oponeros por sorpresa.
Son otras nuestras sumas y oraciones.
Son otros nuestros barcos de papel.
Ardemos como azules zeppelines.
Yo no soy sólo yo. Os he engañado.

         Entrevista hecha
por Iñaki Serrano, 2ºFilosofía

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