Entrevista a Pascual Serrano

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El pasado martes 13 de mayo tuvimos la oportunidad de entrevistar a Pascual Serrano, un reputado periodista especializado en política internacional, cuyo análisis de los medios de comunicación desde un punto de vista crítico con el periodismo tradicional puede arrojar luz sobre un sinnúmero de problemáticas de actualidad.

La Caverna: En primer lugar, ¿cómo definiría su papel en el periodismo actual y en la intelectualidad de izquierda?

Pascual Serrano: Yo creo que simplemente soy un profesional que alertó con mucha antelación del grado de deterioro de la responsabilidad de los grandes medios de comunicación en su responsabilidad por informar. Que denunció sus mecanismos de desinformación y las motivaciones políticas y económicas para esa estrategia. A eso me sigo dedicando con mis textos y mis libros. Mi relación con la izquierda es intentar mostrar los intereses desinformativos de esos grandes medios, que se enmarcan entre los principios neoliberales de la derecha, por lo que son las propuestas e iniciativas de la izquierda las que están proscritas en los medios y las que tenemos la obligación de mostrar a la sociedad.

LC: En un mundo contemporáneo con grandes medios de comunicación, ¿es posible la libertad de prensa en el seno del capitalismo y las democracias liberales?

PS: No es posible sin la responsabilidad y participación del Estado que debe garantizar el derecho a la información de los ciudadanos, la pluralidad informativa, la veracidad de la información que nos llega. No lo digo yo, lo dicen la Declaración Universal de los Derechos Humanos y la Constitución española. El libre mercado, que totaliza el panorama actual de medios de comunicación, no va a garantizar todo eso, igual que no garantiza el derecho a la asistencia sanitaria o a la educación si el Estado no asume determinadas competencias. El objetivo, pues, es que el Estado sirva a los intereses de la comunidad y no a los de un partido o a los del gobierno.

LC: Nos gustaría que explicara de qué manera funciona la manipulación y si a la hora de hacerle frente tenemos que entender que es explícita, de dirigentes con intereses específicos que ordenan censuras, o implícita, como han planteado algunos teóricos de la comunicación, y a lo que hay que hacer frente es a estructuras comunicativas de pasividad, a la dinámica privada que premia lo sensacional frente a lo importante, a una “objetividad” impostada que no busca causas en los hechos, etc.

PS: Para responder a esa pregunta escribí el libro Desinformación, y tiene más de seiscientas páginas, por lo que difícilmente puedo resolverlo en esta respuesta. La desinformación tiene un componente estructural y otro coyuntural, es decir, existe una desinformación inherente al modelo comunicacional debido a su brevedad, inmediatez, condiciones del mercado para captar audiencias mediante frivolidad y espectacularidad; y luego existe una desinformación coyuntural o ideológica, que establece claras líneas editoriales al servicio de una determinada posición que siempre es la de un modelo político y económico de defensa del mercado, del neoliberalismo, de sus instituciones y de silenciamiento o estigmatización de cualquier opción política o líder que propongan una salida alternativa.

LC: Recientemente han tenido lugar varios acontecimientos de gran calado a nivel nacional e internacional, ¿qué le parece el seguimiento informativo que se le ha dado a los casos de Ucrania, Venezuela y Gamonal?

PS: El caso de Ucrania ha mostrado el doble rasero de quienes han presentado un golpe de Estado de partidos neonazis como un movimiento ciudadano proeuropeo y las iniciativas de referéndum como acciones ilegales desestabilizadoras. Los mismos medios justificaron la independencia de Kosovo de Yugoslovia, que se hizo mediante bombas de la OTAN y sin la aprobación de la ONU, y se escandalizaron de un movimiento de independencia en Crimea que se hacía sin un solo disparo. Por supuesto también faltó el contexto necesario para comprender el sentimiento ruso de algunas regiones de Ucrania.

En Venezuela se siguió con el método de siempre de criminalizar a un gobierno y ensalzar a los violentos que incendiaban locales públicos con mujeres y niños dentro, que disparaban mediante francotiradores a policías y que saqueaban centros médicos y de abastecimiento de alimentos. Todos ellos eran presentados por los medios españoles como estudiantes opositores. El contraste con las movilizaciones de Gamonal era espectacular, allí los ciudadanos que se manifestaban eran representados como violentos antisistema y desestabilizadores.

LC: ¿Qué podrías decirnos sobre el comportamiento de los medios con respecto al movimiento estudiantil, las manifestaciones en Madrid, la demonización de los manifestantes y el falseamiento de la información en dichos casos?

PS: Es un caso de lo que hemos llamado doble rasero. Movimientos ciudadanos y reacciones gubernamentales son levantamientos populares contra represión, o acciones terroristas y desestabilizadoras frente a intentos de poner orden de un gobierno, en función de líneas editoriales. Decencia periodística sería contar lo que sucede y luego en el editorial o en los textos de opinión defender o criticar a un sector, pero no criminalizar a movimientos ciudadanos o, al contrario, presentarlo como movimiento espontáneo cuando son acciones minoritarias violentas fomentadas desde potencias extranjeras. Las manifestaciones en España, Grecia o cualquier otro país cuyo gobierno cumple los imperativos de las instituciones financieras o la troika europea son del primer grupo. La violencia contra gobiernos críticos con el neoliberalismo automáticamente son presentados en la línea del segundo.

LC: ¿Qué opinas de la distribución en la propiedad que Evo Morales ha hecho de los medios de comunicación bolivianos?

PS: Lo que ha sucedido en América Latina es que los gobiernos han iniciado procesos destinados a:

  • Democratizar la comunicación mediante un reparto más equitativo de las licencias, por ello un tercio son para los grupos comunitarios y asociaciones sin ánimo de lucro.
  • Poner coto al control de los medios por grupos financieros y macreconómicos. Para ello se han aprobado medidas que limitan la presencia de bancos y otras entidades financieras en el accionariado de los medios. Y también otras normas que limitan la concentración de medios en pocos propietarios.
  • Garantizar mayor rigor y veracidad en los contenidos. Otra batería de legislaciones sancionan administrativamente a los medios que mienten, tienen contenidos racistas o xenófobos, etc.

Además, el Estado ha iniciado su presencia en televisiones públicas, periódicos o radios, tal y como sucede en Europa. América Latina es una región donde el neoliberalismo de los años noventa dejó al Estado sin presencia en los medios (por ejemplo en Ecuador nunca hubo un televisión pública).

Todo esto es lo que grandes grupos económicos propietarios de grupos de comunicación multinacionales nos quieren presentar como ataques a la libertad de expresión.

LC:  ¿Podría hablarnos de la intencionalidad del último documental que han sacado?

PS: Si te refieres a “Una mosca en una botella de CocaCola”, lo ha producido la ONG OMAL, dirigido Javier Couso, con un guión de Pablo Iglesias. Está inspirado en mi libro Traficantes de información y explica el poder de las empresas sobre los medios mediante el control de la propiedad, la publicidad o los préstamos bancarios. Solo así se puede comprender el desolador panorama informativo de nuestro país y la necesidad de cambio.

LC: ¿Qué puedes decirnos del holding de los medios de comunicación españoles?, ¿hay posibilidades reales de cambiarlo o romper con su dinámica?

PS: El cambio procede de esta oportunidad que es la crisis de los medios, que en realidad es una crisis de su modelo. Nuevos fenómenos de periodismo colectivo como Eldiario.es, La Marea, Alternativas Económicas, Infolibre, Mongolia, etc. son alternativas de gran valor, donde están mostrando que se puede hacer otro periodismo y no desde una militancia solidaria como los habituales medios alternativos, sino como empresas colectivas que remuneran a sus trabajadores y hacen periodismo informativo y de investigación. Ahora bien, los ciudadanos deben saber que eso hay que apoyarlo y pagarlo, no les van a regalar una cuberterías los domingos como hacían los otros.

LC: Por último nos gustaría que dijera unas palabras sobre Julian Assange, Edward Snowden y Vatileaks.

PS: Los fenómenos de lo que se denominan “alertadores” merecen nuestra atención y apoyo. Me refiero a personas como Assange o Snowden que, desde su presencia en determinadas instituciones, han sacado a la luz graves denuncias de violaciones de derechos humanos y ahora sufren la persecución por parte del gobierno estadounidense y todos sus adláteres. No se trata de casos de deslealtad a su gobierno, poner en peligro la seguridad o espionaje. Son personas valientes que, mientras nos decía el gobierno de EEUU que luchaba contra el terrorismo o cualquier otra causa noble, ellos han mostrado que lo que hacían era asesinar y espiar. Son los nuevos héroes del siglo XXI; los ciudadanos y los periodistas debemos estar a su altura.

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